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domingo, 11 de enero de 2015

Pata de lana.


 Hola, acá ando yo :p Les dejo la segunda parte del fanFic que iba a ser Oneshot.
¿Que qué paso para que sea Towshot? Facil, mi macho se puso un vestido :p y mi  mente trabajo arduo para lograr esto:
Titulo: Pata de lana.
Palabras empeladas: 3731
Pareja: RyoDa
GeneroTravestimos, Amor, YAOI, +14, Amo entre hombres, Drama. 

Autora: Sara-ng21 /Nini chan



Sipnosis: 
Tras haberse ido a vivir con su pareja, cada vez pasan menos tiempo juntos. Ueda se siente sólo y Nishikido no hace nada para cambiar el sentir de su pareja. Nada positivo, pero si sale y se divierte sin él. ¿Cómo terminar estos hombres que concretaron su amor bajo la apariencia femenina de Ryo? ¿Terminan o el amor es más fuerte?







En una habitación blanca, sin alfombra, sobre el futon de dos plazas, duerme Ueda Tatsuya. Boca abajo, con los brazos bajo la almohada, respira muy despacio.  La cama, lo  contiene en diagonal, porque se tiro a la cama, a  cerrar un momento los ojos, en lo que venía su novio Ryo Nishikido. Pero nunca llego y  son las dos de la mañana, con él durmiendo sólo.

No es la primera vez que este hombre  pasa una noche sólo, desde que con su pareja empezaron a vivir juntos. Tatsu juraría que durmieron más veces juntos antes de pasar a vivir bajo el mismo techo, que desde que comparten los gastos del departamento. Y no es que él necesite compartir esos gastos,  ni su pareja, sino, que  fue una idea del mismo ausente ser para estar más unidos.

Da un fuerte resoplido, despertando,  con las pestañas pesadas. Parpadea seguido, acomodando las imágenes que ve. Gira la cabeza hacia un lado, viendo que sus minutos pasaron a cuatro horas y no hay rastro de ese desorden en la pieza que le indica que él regreso de sus ensayos con la banda.

Se sentó en el centro de la cama, abrazando la almohada con un brazos, mientras se come la uña de su dedo índice de la mano libre, pensado qué hacer para no perder a su pareja. Que por lo visto, desea pasar mucho tiempo fuerza del amplio departamento sin razón aparente.

En la mesita de luz, sonó su celular, se alarmo un poco, pero se repuso rápido del sobresalto que sintió, ya que cabe una posibilidad de quién llame sea el mismísimo Nishikido, o peor aún, la policía para que valla a sacarlo de la cárcel, y mejor no pensar más, porque uno puede añadir la cruel idea de que Ryo murió y tiene que ir a reconocer el  cadáver… Aunque no es nada oficial su relación de pareja, de seguro si pasar algo  del macabro estilo, quién lo llame sería la madre del occiso, una vez reconocido como tal. Lo que no cálculo que la  llamada nada tendría que ver  con su  hombre: Tal vez lo llamaban a las dos pasadas de la mañana para ofrecerle alguna tarjeta de crédito, o tal vez venderle alguna zapatilla deportiva. O puede ser el caso que le pasó, que sea su compañero de trabajo Kamenashi.

-¿Hola?- EL número que lo llamaba no estaba dentro del identificador de llamada de su teléfono móvil.

-Uepi, hola, ¿Cómo estás? Me dejaste algo intrigado hoy...-Su compañero de banda lo llamaba porque él en un desliz, dijo que no quería ir a casa para estar sólo, que se quedaba una hora más practicando uno pasos sólo. Se odio en ese mismo instante. No era amigo de la idea de que los demás sepan que él tenía problemas personales.

-Eh, sí, Kame kun, no te hagas drama...-Se calló antes de que se le escapara un lloroso hipo. Sus ojos perdían unas lágrimas que recorrían las mejillas. Rara vez él lloraba, pero es que en el último periodo de su vida, se venía sintiendo tan sólo y tan abandonado, que no lo soporto más. Estaba estallando muy lento.

-Se te escucha raro... ¿Seguro que todo está bien, no?- Se pudo imaginar la cara de interrogación de su compañero y lo angustio más, sin razón. Bueno, tenía una razón para estarlo.

-Sí...-Pensó rápido, por un momento y agrego:- Kame kun te dejo, Ryo chan acaba de llegar.-

-Pero que raro, está en el auto de adelante con Yamapi, vamos todos a comer y luego a bailar...-No lo dijo de malo, solo que era la verdad y no le agrado que su amigo buscara una mentira para cortarle el teléfono. Eso no era tener huevos, en un sentido vulgar.-

Tras ser descubierto en su mentira espontanea, su corazón comenzó a latir más rápido. ¿Cómo era eso de que su novio estaba en el auto con  Yamapi? No solo eso, si no que: ¿Cómo puede ser Kamenashi lo sepa (Sin ser pareja de ni de Ryo ni de Yamashita, por más que con este último tuvo un "algo" de unas semanas)?

Lo que Ueda no sabía es que: Kazuya estaba viajando en auto con Tegoshi a un local bailable, ellos dos disfrazado (según algunos, pero para ellos sería mejor que utilicemos la palabra “vestidos”) de mujeres para poder ingresar a los mismo gratis, mientras los "hombres" iban en el auto de Ryo.

-Ah, si algo me contó...-Volvió a mentirle, esperando no sonar tan desorientado como se sentía y estaba. El corazón  le latía en la sien, mientras que las manos se le humedecían. Casi se le cae el celular a la cama. Se tumbó de lado, con las piernas contra el abdomen, sintiéndose insignificante. No era el hecho de que al ser novio de Nashikido, no fuera invitado; ni que su amigo tampoco lo había invitado; ni que parecía que todo lo sabían menos él. Si no, es que su novio mismo se lo oculto. Si le decía que iba a comer con amigos, él lo habría dejado (Tras reproches y enojos efusivos, seguro).

-Vamos Ueda, no sé por qué no quisiste venir, pero más allá de tus motivos personales de no asistir, creo que debes de estar, para controlar al perverso de tu novio.- Tatsu no escucho bien lo que le decía por el otro lado de la línea telefónica. No paraba de hacerse preguntas y sentirse cada vez más idiota.

Claro, ¿cómo iba un macho cabrío dejar de serlo, solo por tener un novio? Que él pigmeo lo haya buscado en el gimnasio, vestido de mujer (Para engatusar a Uebo con un culo en calza y unas lolas de qué eran, ¿Algodón?), no significa que va a dejar de ser el macho cabrío que es: Él que finge ser un hombre hecho y derecho, que le gustan los grandes bubies...

-¿Cómo  dices?...-Algo no le cuadro de nuevo en la historia. Si él no es que no quiso ir, es que ni fue invitado.- Yo...-Dudo por un momento en decir lo siguiente:- Yo no sabía nada...Kame...-Por fin se sinceró, no por que quiera, sino porque se le escapo la verdad en pocas gotitas.

-¿Cómo que no, si Ryo kun nos dijo que no querías venir?-Kazuya no lo vio, pero se imaginó a su amigo, presionado un labio carnoso contra el otro.-Bueno, ahora pego la vuelta y revemos todo esto.-Le dice en un tono decido y cuelga rápido la conversación, pegando en la próxima esquina en "U" para ir al departamento de la pareja de Ryo.-

-No, Kazu kun, no es ne...-Solo escucho el silencio vació de que ya habían cortado la linea. Dejo el celular a un lado de la cama. Sin saber si llamar a no a su novio y pedir alguna explicación. Por un momento pensó que al hacerlo iba a ser muy invasivo en la vida privada de Nashikido, luego le vino a la mente la idea de que al ser parejas, por lo menos merecía saber que iba a pasar la noche solo. No le pediría más explicaciones, que saber si hacer o no una cena o un almuerzo. Con Ryo todo era de un momento para lo otro. Si estaba comían juntos y si no, era cuestión de suerte poder tener una sobremesa al mismo tiempo, ambos, juntos, como pareja unida.

Al poco tiempo, el timbre sonó, fue a atender, sabiendo de ante mano quién era. Se llevó la sorpresa de ver además a Tegoshi con él. Ambos con vestidos, zapatos y pelucas largas y rubias. Tego estaba sonriendo amplio, con un vestido extra en una mano, que semi colgaba de la percha, mientras su compañero de banda sostenía una peluca casi colorada y unas botas. Ambos, sin decir mucho, ingresaron al departamento, tomaron cada uno un brazo a Ueda, y lo arrastraron, desprevenido al sillón de la sala, donde comenzaron con el cambio.-

 ¡Ey! -Grito un poco, con miedo a que los vecinos se quejen por el tono de voz.- ¿Qué hacen? ¿Están locos o qué? -Vio como sacaban cosas de las carteas que traían colgadas y las desparramaban entres los muebles de la sala.- No toquen nada.- Temió por ese jarrón que tembló cuando Tegoshi al dejar el portacosmético sobre la madrea de la mesa, con un codo, casi lo tira al suelo. Lo había comprado en una de las salidas que tuvo con Nashikido y no deseaba que se rompan los pocos recuerdos que habían creado como pareja unida-

-Kazu kun dijo que debíamos de ayudarte con Nashikido kun. Vas a ir con  nosotros aunque no quieras. Como te vamos a dejar, lograras conquistarlo de nuevo, con esta nueva faceta tuya.- Estaba muy emocionado, Yuya, con la idea de poder ayudar a ser algo así como un celestino para sus compañeros de empresa.

-No, claro que no voy a volver a ponerme un traje como el de ustedes dos para ir por la calle-Los señalo con un dedo índice muy acusador. Por más que deseen ayudarle, esa no era (Para él) la forma adecuada de poder recomponer su relación con su... ¿Novio? Tatsu intento en ponerse de pie. Pero fue impedido de hacerlo por las manos de su compañero de banda que lo tomo enseguida por los hombros, no si antes, correr por el centro de la sala, para lograr ejecutar la acción de maniobrar con  un boxeador profesional. Si no fuera que estaba derrotado emocionalmente, Ueda hubiera tirado de un movimiento a esos dos travestís, fuera de su departamento.


-Solo queremos ayudarte. Aun no sabes que vas a ir.-Giro la cara a Yuya que se acercó a controlar lo que veía como una fiera (Aunque Tatsu diría que estaba muy calmado)-Aun no debió de llegar al local y notar nuestra ausencia.-


-Emm.-Asintió a las palabras del otro travestí.- Sí, es verdad. No nos llamó aun.- Remarco el aun, en el tono de voz empleado. Sabía que Nishikido odia que lo hagan esperar. Lo más probable, es que este comiendo con Yamapi en el  restaurante, sin importarles que no estén todos presentes.

-Yo no soy....-Intenta buscar las palabras adecuadas que usar con sus amigos, no desea además estar mal por herir los sentimientos de dos personas que quieren ayudarlo con su novio abandonar.-asi... ¿?-Ladea unos grados la cabeza, entornando la mirada. Suspira hondo, larga el aire  a la vez que niega con énfasis.- NO tengo ánimos además de hacerme pasar por  alguien que no soy para ver si me es o no infiel. Si tiene un pata de lana, prefiero que el descubrirlo se dé  la forma que el destino lo a planeado para nosotros... dos.- Dice, como si decidir ser infiel es cuestión del destino y no una decisión personal, dela cual hay que asumir la responsabilidad frente al otro.-


-Tatsu... no digas eso. Ryo kun no tiene a nadie más en su corazón.-Yuya no se atrevió aclarar que tampoco tiene a nadie más entre las piernas, porque eso no lo juraría. Sabía de las costumbres juergueras de su ex compañero de banda. No era desentendido de las fotos de paparazis ni mucho menos de los rumores que ellos mismo dejan correr por la empresa de que es un mujeriego empedernido.

Kamenashi, soltó el agarre que tenía en los hombros de su compañero, para pasar a mostrarle el vestido tipo "lolita" que  habían elegido antes de meterse por el garaje al interior del edificio departamental. Tenía en su auto varios modelos, por si en alguna ocasión, necesitaba uno más sencillo, o más aniñado o simplemente para no repetir vestido.

Tatsuya lo pensó por un momento, no iba a perder nada si aceptaba esta invitación. Podría ir al mismo local y ver qué pasaba ahí adentro, sin hacer escándalos o reproches más tarde. Nadie más sabría que estaba en la misma zona que Ryo.


Con un movimiento de cabeza, acepta, dejando que los dos hombres con vestidos en esa sala lo preparen para el encuentro de la verdad. Al poco tiempo, aunque una eternidad para el chico que estaba siendo transformado, el cambio de look... y de identidad se había concretado con un vestido azul con volados en blanco. Unas medias negras bastantes gruesas, lisas,  y sin brillo, pero con efecto contornenate. Unas botas con plataforma, y mucho maquillaje, que incluía pestañas y uñas bordos y largas,  postizas.

Se fueron al auto las tres señoritas, una más delicada que la otra la caminar, aunque Ueda creía estar haciendo vino zapatero con su "elegante" andar femenino. Por suerte  para él, ahora: ella; ningún vecino se acercó por fuera del espacio en común. Se moría ahí mismo si lo descubriesen con esas fachas de adolescente femenina.

Al rato de haber estacionado, el chico les daba trabajo. No se animaba a salir del auto.  Se le puso la idea de regresar en la cabeza y no parecía cambiar de opinión... no hasta que esos ojos, por el rabillo, distinguieron al hombre que lo puso en esta situación. Estaba con sus compañeros de juerga, hablando con el gorila de la seguridad.  Ingresaron. Por cada paso que Ryo dio dentro del lugar, Ueda sin perder su ojos fijos en esa enana esturara, dio un paso fuera del auto, dirigiendo sus pasos por el camino andado por los zapatos del pigmeo cabrío. 
Secundado por los otros dos travestís, ingreso al lugar con unas entradas V.I.P. que no pregunto cómo las consiguieron. Mejor es saber menos, para no quedar pegado en la caída, si la torre es hundida. El lugar estaba como todos: con música fuerte, que vibra a los pies  y los tímpanos, las luces bajas con lazers de colores, espejos para dar el efecto que es un espacio más amplio de lo que en realidad es y gas que da escozor en ojos y garganta a los alérgicos.

Se separó de sus amigos, no deseaba que lo descubriesen. Fue a la barra a pedir algo para tomar. Estaba de suerte, era canilla libre para las mujeres. Nadie noto que no era mujer, así que le dieron lo que pidió sin más. Las otras dos chicas que vinieron con él shemalle fueron a la mesita negra donde estaba el sujeto a observación y vigilancia.

No pasaba nada, todo parecía tan normal, amigos tomando y hablando, mientras la música sonaba. Estaba ya cansándose de la situación. La soledad que sentía en ese lugar con tantas personas, le hacía reflexionar sobre el actuar presente: Vigilar a su novio. Ja, valla confianza que sentía en esta relación. No podía dejarlo solo con amigos, que su mente podrida lo ponía con mujeres y hombres en orgías paganas. Con velas y vírgenes para sacrificar y todo. Era malo, muy malo. No estaba actuando bien. No es correcto vigilar a una pareja. No de esta forma. Oculto. Ocultándole información. Ocultando su presencia a su pareja para poder vigilar que le sea fiel. Solo le faltaba contratar a actores que intenten hacerle pecar para ver cuán fuerte era ese pobrecito a la hora de negarse, frente a insinuaciones y propaga.

Tanto meditar, con la vista perdida en el lugar físico donde descansaba y bebía su novio, no noto que alguien lo estaba viendo a él. Que se le acerco y puso una palma de mano sudada sobre su hombro. No hasta que se acercó a su oreja y le hablo.

-¿Bailamos?- La voz le era  irreconocible, fuerte, de hombre. No supo cómo negarse. Asintió con su cabeza, dejando en la barra su trago a medio tomar, con la bombillita mordida.- ¿Cómo te llamas?-Le pregunto, mientras la lleva a la pista. No supo que responder, por eso se mordió el labio, de forma inconsciente. Para él hombre desconocido que estaba tomando su mano, hubiera sido muy sexy. Se alegró de que no le vea. 

Desde el lugar que estaba podía a ver aun la zona donde estaban sus compañeros. Las personas pasaban frente la zona de mesillas y la pista. Temblaba ante la idea de que este sujeto descubra que bajo su ropa, no era una mujer. No podía moverse, estaba rígido, paralizado y casi temblando por la idea que paso por su cabeza: Ser descubierto. 

Cerró los ojos, deseando haber sido fuerte en su sala y no estar ahí, fingiendo ser quién él no era. Se sacudió y casi gruño cuando sintió que el sujeto extraño, se acercó a su cuerpo, lo tomo de los brazos y se apoyó en su trasero. Giro la cara para ver por qué es apersona parecía estar agitado, mientras corría su parte trasera de la zona pélvica del extraño. Su cuerpo quedo tenso tras ese momento. Sus ojos lo hacían lagrimear. Se hizo soltar molesto. Deseaba golpearlo.

Se va a defender. No podía permitir que este hombre lo tratara de esta forma. No señor. Él le iba  a enseñar con puño y sangre (Claramente, sangre del hombre sin nombre); que a Ueda Ttasuya no se le apoya en un primer baile. Ni en un segundo ni mucho menos en años de estar juntos.

Para cuando su brazo tomo impulso, desde el codo, Nishikido lo freno. No le dio tiempo a reaccionar, cuando el pigmeo estaba secuestrándolo del centro de la pista que se formó al haber una escena belicosa. Bha, casi llega a serlo.

Tatsu deseaba decir muchas cosas, sobre todo explicar qué hacía ahí y por qué estaba vestido de esa forma. En el baño del local, con la puerta trabada, no se sentía la música más que retumbando en sus tímpanos y vibrando a sus pies. Los ojos del negro estaban muy fijos en él. Se le notaba enojado. Serio de por demás.  Pero no encontraba que decir, por eso mismo, bajo la mirada a sus botas negras y se mordió el labio inferior carnoso con gloss. 
Por el rabillo de sus ojos, podía ver su reflejo en los espejos, también el de Ryo. Mirándolo. Intentando, como él, asimilar toda esta nueva información. Procesando los acontecimientos que se dieron lugar de una forma muy peculiar para ambos, sin lugar a duda.

-Yo...-Rompió el silencio, aun sin verlo a los ojos, pero viendo ahora el  pecho  de su amado pigmeo.-...-No pudo decir anda más. Deseaba disculparse. Pero cómo hacerlo y disculparse por qué. Él no había cometido nada malo. Y hasta se iba a defender sólito.

 Del otro lado dela puerta había personas que por uno u otro motivo deseaban entrar. Se empezó a escuchar murmullos, un poco de griterío, más que nada cuando uno de los pato´s pasaron entre la multitud, entre ellos Yuya y Kamenashi aun con su vestidos.

Ryo exasperado, abrió la puerta, pasando por medio de la multitud, con su novio por el brazo. Llevándolo a la fuerza, aunque estaba muy liviano por la falta de moral de ese momento, así que solo lo arrastro hasta su auto y lo lleva en silencio hasta el departamento.


El aire a su alrededor era tenso, pesado, hasta electrificado. Nishikido ni por error lo miraba. Eso dolía en el interior de Ueda. Tampoco es que hiciera lago para captar la mirada de su enano capuchino.  Prefería este silencio a escuchar el veneno de su muy enojado y molesto... ¿Novio? ¿Lo seguían siendo?... esa era una de las tantas preguntas que la mente cansada y agotada del shemalle intentaba describirle la incógnita. Pero no había caso: no tenía ninguna señal que diera a entender que lo sean o no. Era solo él, su silencio, y su incertidumbre en un auto con un hombre japonés de su misma empresa yendo al departamento donde conviven desde hace varios meses, casi un año.

Todo permeado de silencio, ingresaron al departamento. Dio tres paso al interior, secundado del hombre que le abrió la puerta. Despacio se giro. Ya basta, no iba darle más la espalda al asunto. Tenía que ser un hombre, y enfrentarlo. Si lo iba a dejar, por lo menos que lo haga mirándolo a los ojos. Abrió sus labios, teniendo una palabra pendiendo de su lengua, húmeda y tibia, según lo que percibió la sin hueso de Nishikido. Sorprendido por ese repentino beso pasional y tan fugaz, lo miro a los ojos. Su pareja aun los mantenía cerrados, mientras enderezaba la cabeza y se relamía los restos del beso sobre sus labios, pasando la lengua venenosa.

-Ryo kun...-Ueda persistía con la idea de dialogar, pero su pareja no le hablaba. En cambio, se estaba quitando apurado la ropa, dando gruñido por no ser más rápido. Una vez en boxers, se acercó de nuevo a su ahora chica, que lo esquivo dando un vacilante paso atrás.

-¿Qué te pasa?-Sus ojos lo miraban fijo, con esa pupila oscura como un filo.

-¿Que qué me pasa? ¿Qué te paso a vos? -Tatsu se pasa la mano por la frente, el flequillo de la peluca le molestaba tanto como la actitud de Ryo.

-¿A mí? Si a mí no me pasa nada. Salvo por  que me sentí espiado una hora atrás, pero eso pertenece al pasado, ¿verdad?-Le interrogo con una ceja alzada, asegurándose de que la relación seguía mientras no fuese perseguido por un sicario o detective pago por Tatchan.

Uebo entendió el pacto tácito que no pronuncio en forma verbal  su novio: Seguirían como una pareja, mientras en ellos haya confianza mutua de tal forma que ninguno  va a espiar al otro de ninguna forma o por ningún medio posible. 

-Sí, ya pase la etapa detective.-Corrobora para su pareja. Sus parpados no parecían creer que aun iban a seguir como novios. Parpadeaban incrédulos. Era eso o que las pestañas postizas estaban empezando a ser una gran carga para sus parpados vírgenes.

-¿Y la femenina?-Eso no se lo espero. Su boca mostró el horror que sentía al verse descubierto como travestí por su pareja.- Porque me gustaría verte con una minifalda... tenes muy buenas ancas.-Dice sin vergüenza, a la vez que juega con el elástico negro de su boxer de marca.

-Uhm...-Lo medito por un momento antes de responder. Su labio inferior se hizo a un lado, formando un bulto, a la vez que la dentadura blanca y perlada mordió el otro extremo liso. Soltó su labio y las palabras con un solo movimiento forma de cabeza. Alzándola. Ahora se sentía seguro, deseado y un poco... ¿sexy?-Podría arreglar alguna sita con esta chica si gusta, Ryo kun.-La risa amplia de ambos se fundieron un beso pasional, cargado de deseo pro el otro, con amor, verdad y respeto. 

lunes, 25 de agosto de 2014

Una clase de gimnasia

Hola, lo prometido, hace más de un mes, ya lo tengo terminado :3 y como "yapa" por la espera que les cause, les dejo al final un regalito relacionado con Ueda y subtitulos(?)
Genero:Yaoi, apto para todo público(?)
Protagonistas: Boxeador, Ueda Tatsuay, Yamapi y Ryo Nishikido.
Sin más: Dozo! 

El boxeador tenía los auriculares puestos, y el MP3 enganchado a la boca del cuello de una camisa gris clara,  sin manga y muy pegada al cuerpo escultural, lleno de sudor. Choca el reproductor con el pecho, firme y constante con cada golpe seco y firme, casi en la misma zona siempre, mientras él le da al saco negro, descargando todas sus energías acumuladas.

Y eso lo sabía muy bien Ryo kun. Que se unió al mismo gimnasio solo para poder deleitarse con esa misma imagen del profesional. Ya no le alcanzaba con ver desde su cama los conciertos de KAT-TUN. Lo que el concentrado golpeador de sacos negros no se dio cuenta. Para él, abusarse de esa concentración para obtener una imagen que nadie en la empresa tiene de Ueda cuando entrena, no tiene precio. Bueno, sí. Su precio es el del corpiño con relleno, el pase V.I.P. del mismo gimnasio que va Tatsuya, calza ajustada con una colita pomposa de diosa monumental creada en guata, una rubia cabellera y una remera que dejaría ver lo que no tiene. 

Y aunque algunos notaron la ausencia, el hombre, que ahora hacia sentadillas con una mancuerna que consiste de un fierro de hierro largo y redondo que en cada extremo tenia el peso en dos ruedas pintadas de un rojo salido hace tiempo del metal, ni sabía que ella...él estaba deborandoselo sin disimulo alguno. Y por eso mismo, no se dio cuenta que le presionan la guata, un musculoso y sudoroso hombre lleno de anabolicos, hasta que le masculla un jadeo inentendible...

Sus ojos se abrieron y la mandíbula se le desencajo en un rictus casi catatónico. Pego un saltito que pego junto al grito que provocó que TODOS los ojos del sector lo miraran. Y claro, el caballero va a salvar a la rubia peluca. Sin saber que la dama tiene un regalo secreto para más tarde. No es que sea un cobarde, pero al verse descubierto por quien llamaba con un asco actuado "Hime - chan",  lo dejo estático. Tenia miedo que se burle de él frente a todos esos sudorosos seres musculosos o que peor aun, le cuente a toda la prensa japonesa, arruinando su carrera, como venganza por todas esas situaciones que él creo para Ueda en la adolescencia y que no fueron muy felices que digamos.
-¡Ey!, deja a la chica tranquila -¿Se estaba bufando por el papelón que causa con su travestimo? Claro que no estaba en situación de refutar nada. Por un momento pensó que se lo mereció. Pero tras su propia segunda versión mental de los hechos y tal vez sí sabía aprovechan la situación, podría quedar no tan mal parado. Tal vez... si tal vez, decía que era para comprobar... ¿Qué quería comprobar con sus propios ojos? Estaba seguro que esa no era la salida adecuada. 

-A quién le hablas,  ¡renacuajo! - Éltres veces más grande,  alto y musculoso hombre abusador del travesti con peluca rubia, pronunció las palabras acercándose al "renacuajo" con los hombros encuadrados y la mirada fija en los ojos marrones del saludable star pop.  

Ryo pensó cómo explicar su nuevo escándalo a la empresa de talento.Cómo explicarle a Ueda que estaba vestido de chica en el mismo GYM. Cómo afrontar esta situación embarazosa, que le dejaba la cara colorada de la vergüenza. Tenía palpitaciones tan fuertes como si hubiera corrido un maratón. Aunque en ese momento, no sabía identificar las palpitaciones por ser descubierto por Tatsuya y cuáles son las que el miedo al sujeto anabolico le estaba provocando al más petiso de los tres hombres involucrados en la situación.

-Chicos...-Llego a murmurar Nishikido cuando salio de su trancé, al notar que la musculosa de su compañero de empresa era tomada por un puño con fuerza. No llego a decir el "Por favor no se pelen por mí" que tenía planeado, cuando los pies del poseedor de la camiseta empezaban  a alejarse del suelo.

Su  mente de seguro  no estaba funcionando con normalidad, No sabía cómo se le ocurrió la idea de ver a Tatsuya entrenando, mientras él exponía su sensual cuerpo a unos hormonados hombres que se dedicaban la mayoría del tiempo, en verse los músculos al contraerse y tensionarse con cada movimiento que su cuerpo realizaba. Dejando librado al azar las miradas de aquellos que no iban por narcisismo, si no que iban a poder ligarse una chica, si es que no iban por ambas cosas a la vez. Ya no le haría caso a Yampi a la hora de elegir los tragos de las salidas. Lo que estaba por hacer no era nada sano para su cuerpo ni su psiquis, Pero eso es lo único que podía hacer.

-Ueda san... No tiene por qué...-Pronuncio cada palabra tratando de imitar su nueva voz de chica a la perfección. Por algo era un muy buen actor. Y este es el  momento que él mismo lo podría comprobar. -Asi que puede regresara  ejercitarse.-

Para nuestro boxeador esas palabras pronunciadas, no le movieron un pelo, mucho menos un músculo, por que él tenia la firme convicción de que lo que hacia esa chica no esta bien, ni mucho  menos era lo correcto. Por eso mismo, fue que se acerco al grandote lleno de hormonas prefabricadas y embazadas en botellitas blancas, le acertó un puñetazo en la nariz y acto seguido, se fuga secuestrando con sigo a la "damicela en peligro" mientras el gigante se toca la nariz como acto reflejo, limpiando la sangre que mana de ella con su brazo transpirado.

Ryo chan se quedo por un momento petrificado con el accionar que tuvo su compañero de trabajo, nunca se imagino un acto tan valiente y varonil de su parte. De cierta forma estaba feliz de ser rescatado por él, pero su orgullo de hombre se vio dolido:cómo se atreve a pasar por sobre su autoridad, tras haberle  dicho que se valla a hacer un par de ejercicios más? No, eso no estaba bien. Tampoco lo estaba: el hecho de ser perseguidos por ese mamut anabolico, por las calles concurridas de Japón. Realmente deseaba que todo acabara y se prometía a si mismo, por la mano que lo tenia agarrado de la muñeca y tiraba de él para que corra, que no volvería a hacer algo tan imprudente.

Se metieron en una peatonal transitada por muchos humanos, con lo cual, el joven rescatador deseaba poder pasar desapercibido. Tenía un micro segundo de ventajas, de cuando él otro se quedo pasmado y casi catatónico con la acción belicosa asía su nariz. El aturdimiento del sujeto le dio la ventaja necesaria, acompañada de los demás transeúntes de las calles, como para poder meterse con ella en una cafetería.

Le abrió la puerta y siendo poco caballero la empujo adentro a pesar que ella intentaba decirle que: "no quería seguir a su lado". Pero la verdad es que Tatsuya ya había soltado la muñeca de la joven, y que estaba intentando ubicar una mesa libre para poder invitarla, como se debe, a tomar un café, en su primera cita. Ella no sé dio cuenta de eso, así que siguió con miedo a su lado.Casi temblando, de los nervios, mirando asía la puerta todo el tiempo. Su mente nublada por la adrenalina y su palpitante corazón, aturdiéndola desde le interior, no le dejaron percibir la invitación del joven. Por eso mismo, éste la guió a la mesa con pequeños empujones. Ella tartamudeaba, quejándose con él de todo, pero sin dejar de ver la puerta.

El "amigo" anabolico que se habían conseguido, y del cual ninguno sabe su nombre, estaba cerca. Pero no sabía en que local ingresaron. Suspendió la búsqueda de los jóvenes, para poder ir a limpiarse la cara ensangrentada y ponerse una ropa limpia. Al final, solo era chica y en el mundo había más.

Por su parte, el boxeador con alma de caballero de armadura, había hecho tomar asiento a la joven en un ángulo lejos de la puerta y las ventanas. Ella estaba un poco incomoda, se le estaba siendo difícil seguir al nuevo enamorado que se consiguió, la conversación. Le había pedido un café con un pastel y el mozo enseguida se lo trajo. No lo hizo por nada en particular, pero cuanto antes termine todo esa farsa que se había mandado, podría estar antes en su casa, contándole todo a Yamapi, riendo juntos de lo idiota que resulto Ueda, al enamorarse a primera vista de un travestí. 

-Asi que no me vas a decir tu nombre...-Insistía en saber cómo se llamaba y dónde vivían para poder acompañarla a su casa, Quería asegurarse de que no le siga a la casa el acosador de minutos antes. 

Pero se mantenía firme en tener la boca bien cerrada y las manos entre las piernas, casi encorvada, mirando  la mesa de madera. Intentaba por todos los medio no terminar en secándolo nuevo, Se moría si de nuevo le salía un escandolo sexual y uno de esta índole no sería para nada ínfimo o de hacer pasar desapercibido. Cuando Yamapi se entere de lo que estaba haciendo, se le iba a reír en la cara, De eso no tenia duda.


-Bueno es hora de regresar al mi entrenamiento.-Decía,  sacando plata que cubra todos los gastos de la consumición y un poco para la propina del mesero. Eso alerto al travesti que le toma del brazo cuando el boxeador paso a su lado, tras haber sido rechazado por la chica una y otra vez.-Tranquilo Ryo chan, no me va a pasar nada, se defenderme.-Tatsu se acerco a él con una sonrisa de lado y le dejo un beso sobre lo labios. 

No entendía cómo supo que era él, o por qué le beso los labios. Se quedo sentado, sólo, mirando la mesa con unos ojos desorbitados. Si él le decía al jefe lo que había hecho, su carrera como profesional en la música estaría acabada. Se mordía el labio, solo pensado cómo hacer para evitar que Hime chan, mantenga la boca cerrada. Cuando reacciono con una idea clara de como defenderse, el boxeador ya estaba caminando por la calle, lejos de él, pero con una sonrisa en los labios que le desalentó.

Pasaron los días, espera poder encontrarlo en los pasillos o el estacionamiento, en alguna parte, Buscaba ese encuentro con desesperación. No quería regresar al gimnasio, pero necesitaba poder explicarle a Ueda su pequeño incidente con el travestimos. Pero no tenia suerte. No podía dar con él.

Un día, ya pasado dos semanas del encuentro de ellos en el gimnasio, le llego un rumor por  parte de uno de los kohai. Ueda hacia unas semanas estaba extraño y con una cara de felicidad que nuca le vieron. Por un momento, su rostro se ilumino, pensando que él o bueno...ella era la causa de esa felicidad. Y la idea le gusto. Le gusto tanto, que decido esa misma tarde regresar al gimnasio como chica.


Regalito

miércoles, 6 de agosto de 2014

RyoDa: Adelanto (?)

Bueno, ya empece a escribir mi RyoDa y eso es realmente bueno, si me lo pongo a pensar. ¿Por qué? Y es fácils haber eso: Nunca termino nada. y por eso que lo empiece es bueno, ahora...eso sí, esta la variante, que lo termine y la constante, la misma de siempre, me quede en una promesa.
Este FanFic tomo un rumbo que no me lo esperaba desde el inicio. Pensé que sería algo en esa primera escena pero salio un ingrediente que  no me lo esperaba.
Planeo ponerle el camino difícil a Ryo chan y estoy más que segura que no va a haber obstáculo para el
  kokoro chan de Tatsu. :D
Besos al que me este leyendo y...¡Buenas noches!

domingo, 3 de agosto de 2014

RyoDa: En construcción.


Hola! ...
u,u
Yo sé que debo ponerme al día con mi RyoDa prometido con mucha anterioridad...pero estuve pensado, que como no se me da bien escribir un Ryo maltratador, podría hacer algo más bien...empalagoso?
Asi que en base a este nuevo proyecto, desearía poder traer pronto mi nuevo proyecto.
Desde ya, gracias a quien este leyéndome.
Sin más que comentarles, me despido a la camita. :3 

¡OTATSUMI!

miércoles, 2 de abril de 2014

RyoDa Fic: Pronto.

Uhmmm! como amo esta pareja... que sena violentos que sufran y se lastimen uno al otro pero que se amen en el  final o muy al fondo de sus corazones de hielos... Pero la vida es mala... y no hay tantos fic de ellos como yo deseo. Por eso tome la decision de escribir uno, aunque de ante mano sé que no va a quedar como lo que yo deseo leer.. No soy buena en esto, lo admito. u.u
Eso es todo, muy pronto mi fan fic de Ryo Nishikido y Tatsu ya Ueda.